Me di una vuelta exprés por Guadalajara porque me hablaron mis amigos del Atlas, y entre boleada y boleada que escucho, entre risas, que estaban recordando cómo le vendieron a Rayados "gato por liebre".
Resulta que todos pensaban que mis compas del norte habían hecho una de las contrataciones del año con Djuka, que era del Atlas, porque les faltaba un centro delantero y el Tato Noriega por esa situación no dormía, hasta que lo consiguió.
Resulta que la emoción de Noriega los llevó a presentar a Djuka antes de hacerle los exámenes médicos y, después de todo el show que le hicieron a su flamante refuerzo, alguien se acordó de ellos, cuando se los hicieron se dieron cuenta que tenía un problema en la rodilla.
Obviamente, la gente de Atlas sabía esto y cuando el Tato les habló para reclamarles de que a su juguete nuevo le faltaban piezas, los Rojinegros se hicieron los sorprendidos pues les querían tirar el negociazo que hicieron y tenían que regresar la lana que ya hasta se habían gastado.
Aguirre no sabía nada de Toluca
Anduve por el CAR antes de la concentración de la Selección porque muchos querían sus zapatos bien boleados y cuando ya estaba por terminar me empieza la novela de los permisos al Toluca.
Los Diablos sabían que si tocaban la puerta de Javier Aguirre no era más que seguro, así que fueron directo con Mikel Arriola que, sin dudar, dio su aval para que Alexis Vega y Jesús Gallardo llegaran más tarde de la cena y jugaran su partido de Concacaf.
Lo que parecía una buena idea para Arriola terminó en uno de los enojos más grandes de Javier Aguirre, pues ese permiso lo único que hacía era romper con las reglas iniciales del estragtega, así que no tuvieron más que echar todo para atrás y eso causó enojo en Toluca que luego luego le echaron la bolita en su comunicado al comisionado.